LA CONQUISTA (3)
DESEMBARCO Y CONQUISTA DE AEGON
AUNQUE EL FINAL de la participación Targaryen en las guerras entre las Ciudades libres había permtido a Aegon y sus hermanas poner sus miras en el oeste, no está claro por qué decidieron arriesgarse a invadir Poniente.
El único detonante claro parece ser cuando Argilac el Arrogante, Rey de la Tormenta, ofreció a Aegon la mano de su única hija Argella así como una dote que incluía las Tierras más allá del Aguasnegras. Argilac hizo esta oferta con la esperanza de encontrar un aliado contra Harren el Negro, el rey más cruel y temido de Poniente de la época.
Los hijos del Hierro habían tomado las Tierras de los Ríos de los Reyes de la Tormenta tres generaciones atrás, y Argilac quería recuperar su territorio perdido.
Aegon le señaló que ya tenía dos esposas y no necesitaba una tercera, asi que, como contrapropuesta, ofreció a su leal compañero y medio-hermano, Orys Baratheon, como esposo para Argella.
Malinterpretando los lazos entre Aegon y Orys, Argilac vió el ofrecimiento de este hombre de baja cuna como un insulto, y respondió cortando las manos del emisario de Aegon y se las envió a Rocadragón en una caja. Como respuesta, Aegon reunió a sus vasallos y aliados en Rocadragón.
Entre ellos había dos vasallos ligados a los Reyes de la Tormenta( los Señores Massey y Bar Emmon) que durante años habían mantenido una relación más estrecha con los Targaryen.
Seis días de discusiones se sucediron y al séptimo día cuervos volaron a cada rincón de Poniente para anunciar que Aegon sería ahora el único rey de esa tierra. Poco después, Aegon y sus hermanas zarparon de su isla fortaleza de Rocadragón con sus dragones y pequeñas huestes ( no más de tresmil, aunque en otras fuentes se cuentan como unos pocos cientos) para comenzar la Conquista del Continente.
Desembarcaron sin resistencia en la desmbocadura del río Aguasnegras donde se alzaban tres altas colinas y una pequeña aldea de pescadores.
Fue allí donde los Targaryen erigieron una sencilla empalizada de madera y tierra sobre la colina más alta y comenzaron a tomar el control de la desembocadura del río y sus tierras circundantes.
Esta región había sido disputada durante siglos, pasando de manos entre los reyes de las Tierras de los Ríos y los Reyes de la Tormenta.
Algunos señores se sometieron rápidamente ante Aegon , pero los Darklyn de Valleoscuro y los Mooton de Poza de la Doncella se unieron con tresmil hombres y marcharon contra los Targaryen.
Orys Baratheon los enfrentó por tierra mientras Aegon descendió desde lo alto sobre Balerion.
Ambos señores murieron mientras que sus hombres supervivientes se rindieron e hincaron la rodilla.
Después de esto, Aegon fue coronado por Visenya y proclamado Rey de Todo Poniente por Rhaenys, en una ceremonia atestiguada por un puñado de señores y caballeros del Fuerte Aegon( el tosco castillo en la que sería conocida como la Colina Alta de Aegon) y fue allí donde se alzó el estandarte del dragón tricéfalo de gules en campo de sable que sería legado a sus descendientes.
Aceptó la fidelidad de los rendidos y otorgó cargos a sus más leales partidarios, estableciendo así su corte.
El resto de los Siete Reinos respondió a este temerario acto rebelándose contra su nuevo rey o, en el caso de Dorne y El Valle, enviando ofertas de alianza que fueron rechazadas por Aegon.
La campaña de Aegon para conquistar los Siete Reinos comenzó de verdad pocos días después.
Dividió sus fuerzas en tres partes, cada una enfrentándose a un enemigo diferente:
Orys Baratheon y la reina Rhaenys, a lomos de Meraxes, condujo la mayor parte de sus ejércitos al sur a través del Aguasnegras para invadir los dominios de Argilac.
El, recientemente nombrado, Lord Almirante, Daemon Velaryon, lideró la flota Targaryen contra el Valle acompañado por la reina Visenya a lomos de Vhagar y, el rey Aegon, voló con Balerion acompañado de una hueste más pequeña marchando al noroeste contra el rey Harren el Negro.
“Los Velaryon fueron una casa menor de ascendencia Valyria y, por lo tanto, fuertemente ligados a sus más poderosos aliados Targaryen.
Al igual que los Targaryen compartían el mismo cabello rubio platino y ojos violeta tan carácterísticos de su sangre valyria, aunque no poseían dragones.”
Cada uno de estos ejércitos sufrió contratiempos y reveses: dos tercios de la flota Targaryen fueron destruidos o capturados y el Consejero Naval, Lor Velaryon, perdió su vida. En el Cruce del Aguastortas, cuando los vasallos del Rey de la Tormenta cayeron sobre las fuerzas de Orys Baratheon, mil hombres perecieron. Y en la Batalla de los Juncos, las fuerzas de Harren el Negro
Lideraron una serie de ataques contra las huestes de Aegon: cuando dos de los hijos de Harren condujeron barcoluengos a través del Ojo de Dioses para atacar la retaguardia de Aegon en los Sauces Tristes.
Pero todas y cada una de esas veces pudo evitarse el desastre absoluto gracias a los dragones Targaryen.
Visenya y Vhagar quemaron la mayor parte de la flota del Valle, así como los como la frota mercenaria Braavosi que la Reina Regente Sharra había contratado , antes de que pudiera retirarse con los restos de su flota.
Meraxes, el dragón de Rhaenys, prendió fuego a La Selva y destruyó las fortalezas de los Señores Tormenteños Errol, Buckler y Fell.
Y finalmente, Balerion, el Terror Negro quemó los barcoluengos que transportaban a los, brevemente victoriosos, hijos de Harren el Negro llevándolos a su húmeda tumba.
Incluso durante el transcurso de estas batallas, algunos, vieron la invasión Targaryen como una oportunidad.
Piratas y saqueadores dornienses asaltaron las tierras del Rey de la Tormenta mientras Argilac estaba distraído; las Tres Hermanas se alzaron en rebelión y coronaron a Marla Sunderland como reina mientras el Valle estaba ocupado; y los Señores Ribereños, que largo tiempo habían sufrido bajo el reinado de Harren el Negro, se alzaron en en rebelión liderados por Edmyn Tully.
Los Señores Rivereños repudiaron a la Casa Hoare y se declararon partidarios de la causa de Aegon, forzando a Harren y su ejército a refugiarse en Harrenhal (que había sido completado hacía poco).
Harren ofreció grandes recompensas a cualquier hombre que pudiera asesinar a Balerion, pero fue inútil.
En la oscuridad de la noche, Aegon y Balerion descendieron desde lo alto sobre Harrenhal.
Las llamas negras del dragón tuvieron el calor suficiente para fundir la piedra y Harren el Negro y su linaje perecieron en el incendio.
Tras esto, Aegon nombro a Edmyn Tully Señor Supremo del Tridente, convirtiendo al resto de señores rivereños en sus vasallos.
Mientras tanto, Orys Baratheon y la Reina Rhaenys continuaron su campaña en la Tierras de la Tormenta, a pesar del revés sufrido en el Aguastortas.
El Rey Argilac reunió una gran hueste en Bastión de Tormentas e (ignorando las advertencias sobre Rhaenys y Meraxes) decidió combatir.
Rhaenys avistó su ejército desde el cielo y se lo comunicó a Orys, que situó a sus fuerzas en una posición defensiva en las colinas al sur de Puerta de Bronce. La batalla que sigió, conocida como “La Última Tormenta”, tuvo lugar durante una lluvia cada vez más fuerte. Argilac, sin embardo, continuó con su ataque, confiando en su superioridad numérica (tenía casi el doble de hombres y casi cuatro veces más caballos y caballeros). La batalla se desató durante la noche, con Argilac liderando personalmente tres cargas contra la posición de Orys Baratheon, ganando cada vez más terreno. Pero durante la cuarta carga en la última colina, las fuerzas de Argilac se encontraron con Rhaenys y Meraxes en el suelo, probando que la lluvia no podía detener el fuego de dragón.
A pesar de que las fuerzas de Argilac se dispersaron y el propio rey había sido sido derribado de su caballo siguió luchando.
Al final, el viejo rey guerrero, alzado sobre media docena de hobres a los que había dado muerte, se enfrentó a Orys Baratheon en combate singular.
Ambos contendientes fueron heridos por el otro pero Argilac cayó muerto ante Orys y sus seguidores se rindieron.
Su hija, Argella, trató de guarnecerse en Bastión de Tormentas frente a las hueste Targaryen, declarándose como la Reina de la Tormenta, pero sus hombres la traicionaron y se la entregaron encadenada y desnuda a Orys Baratheon.
Orys la liberó de sus ataduras y la trató con amabilidad y, como recompensa, se le fue entregado Bastión de Tormentas, sus tierras y a Argella como su esposa.
Tomó el blasón de la Casa Durrandon, el venado coronado, y sus palabras “Nuestra es la Furia” para sí.
Al
hacerse con el control de dos de los Siete Reinos, los Targaryen se
convirtieron en una amenaza mucho mayor.
Mern
IX Gardener del Dominio y Loren I Lannister de la Roca ( que pasarían a la
Historia como los Dos Reyes) fraguaron una alianza con la que reunieron un inmenso ejército, cinco
veces más grande que el de Aegon. Esta gran hueste marchó desde su lugar de
reunión en Sotodeoro en dirección noreste hasta las Tierras de los Ríos.
Aegon
partió a su encuentro y sus hermanas se le unirían en Septo de Piedra. La Reina
Rhaenys había venido de Bastión de Tormentas mientras que la Reina Visenya
llegó desde Punta Zarpa Rota tras ganarse la fidelidad de sus Señores y
caballeros menores.
Las
fuerzas de Aegon y de los dos reyes se encontraron en una llanura al sur del
Aguasnegras, con Mern y Loren completamente confiados en su superioridad. Pero
las llanuras en las que lucharon estaban secas ( la hierba parcheada y el trigo
listo para la cosecha) asi que Aegon y sus hermanas prendieron fuego al campo
con sus dragones. Esta batalla sería conocida como “El Campo de Fuego”.
Cuatromil
hombres fueron quemados y mil más murieron en combate( incluyendo al rey Mern
junto con los hijos, hermanos, tíos, nietos y primos que había llevado
consigo).
Ese
día la Casa Gardener llegó a su abrupto y sangriento final y la Casa Lannister
sólo logro sobrevivir porque el Rey Loren abandonó el campo de batalla cuando
supo que su causa estab perdida. Después de la batalla se rindió ante Aegon y
se convirtió en el primer Guardián del
Oeste y fue desde entonces conocido como Loren el Último. Las bajas de la
batalla fueron numerosas pero no paras los Targaryen, que perdieron menos de
cien hombres.
Desde
allí, Aegon viajó a Altojardín, donde el mayordomo de los Gardener, Harlan
Tyrell, rindió el castillo ante Aegon y, como recompensa, se le entregó
Altojardín y sus tierras y fue nombrado Señor Supremo del Mander.
Sin
embargo, antes de que Aegon pudiera marchar para asegurar su control sobre el
resto del Dominio y comenzar a someter Dorne, descubrió que finalmente, Torhen
Stark, el Rey en el Norte, había marchado hacia el sur con treintamil norteños.
Así
pues, Aegon reunió a sus nuevos vasallos y a sus reinas y partió al encuentro
de los Stark en el Tridente con una fuerza de cuarentamil soldados.
Las
ruinas de Harrenhal y las historias de la caída de los Dos Reyes en el Campo de
Fuego hizo que Torhen dudase en atacar. Algunos de sus banderizos lo instaron a
luchar, mientras que su medio-hermano, Brandon Nieve, le sugirió cruzar el
Tridente al abrigo de la noche y asesinar a los tres dragones antes de que los
Targaryen pudieran enterarse de lo ocurrido.
Brandon
cruzó el río, pero como emisario de Torhen y la mañana siguiente, el Rey del
Invierno se convirtió en el Rey que se Arrodilló, incando la rodilla ante
Aegon.
Como
recompensa, se le permitió mantener su dominio sobre sus tierras como Guardián
del Norte.
Los
hermanos Targaryen, separaron sus caminos y reanudaron sus campañas
individuales: Visenya emprendió el vuelo a lomos de Vhagar al Valle de Arryn y
el Nido de Águilas, donde la Reina Sharra an su hijo, el Rey Ronnel, habían
buscado refugio.
Sin
embargo, la posición privilegiada del castillo, en la cima de la Lanza del
Gigante, no resultó un impedimento para un dragón y Visenya aterrizó sin oposición
en el patio del castillo.
Cuando
Sharra y sus caballeros llegaron, encontraron a Visenya con el niño rey Ronnel
sobre su regazo, suplicando que le dejaro volar en su dragón.
Sharra
fue obligada a someterse mientras se la entregaba a su hijo el vuelo que le habían
prometido.
Dio
tres vueltas alrededor del Nido de Águilas a lomos de Vhagar, despegando como
rey y aterrizando como señor.
Mientras
esto sucedía, Rhaenys, había puesto sus miras en Dorne y, al igual que Visenya,
decidió adentrarse volando directamente al corazón del poder dorniense en lugar
de guerrear en los traicioneros desiertos y pasos montañosos. Sin embargo, cada
castillo al que llegaba, lo encontraba desierto, sus señores se habían ido (y
Los Tablones también estaba despoblado, solamente mujeres y niños permanecían
en la ciudad flotante en la desembocadura del Sangreverde).
Sin
embargo, al llegar a Lanza del Sol, Rhaenys se encontró a la anciana Meria
Martell en su trono (obesa, ciega y arrugada pero, aún de mente aguda). Meria
le dijo que Dorne no tenía rey y ni se doblegaría o rompería ante los
Targaryen. Así que Rhaenys se vio obligada a marcharse con Dorne aún sin
conquistar.
Por
aquel entonces, la mayor ciudad de Poniente era Antiguo: el antiguo asentamieno
se la opulenta Casa Hightower, así como del Septo Estrellado ( donde el Septón
Supremo regía sobre la fe) y de la Ciudadela( donde eran formados los
maestres).
Aegon
había puesto su atención en dicha ciudad, pues los Hightower no se encontaban
entre los banderizos de la hueste del Rey Mern ni le habían prestado su apoyo.
Aegon
llevó un ejército con la intención de poner la ciudad bajo asedio, sin embargo,
al llegar se encontró las puertas abiertas y a su señor, Menfred Hightower,
cabalgando a su encuentro.
Lor
Hightower rindió la ciudad con premura pues cuando Aegon y sus hermanas
desembarcaron por primera vez en Poniente, el Septón Supremo había ayunado y
rezado, obteniendo la visión de que tanto Antigua como el Septo Estrellado
arderían si Antigua y el Septo Estrellado se oponían a los Targaryen(lo que
convenció al pío Lord Manfred de no presentar batalla).
Recibido
con los brazos abiertos en Antigua y el Septo Estrellado, Aegon Targaryen fue
coronado una segunda vez por el Septón Supremo tres días después, habiendo
conquistado con éxito seis de los siete reinos.
Cientos
de señores y caballeros provenientes de todos los rincones del recientemente
unificado reino presenciaron esta coronación, y decenas de miles de plebeyos
aclamaron al rey en la ciudad.
Aunque
muchos creían( e incluso esperaban) que Aegon convertiría Antigua en la sede
del Poder Real, él anunció que convertiría el Fuerte Aegon y la nueva ciudad de
Desembarco del Rey que estaba creciendo entre las tres colinas en su
asentamiento en los Siete Reinos.
Bajo
sus órdenes, las armas rendidas a sus ejércitos fueron usadas para crear el
Trono de Hierro, forjado con las negras llamas de Balerion: una enorme masa de
acero retorcido y afilado diseñada para inspirar el asombro y el temor en
aquellos que se encontraran frente a él.
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